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Álvaro Inostroza Bidart: “Habitar el mundo de una manera poética”

Hacían 24 grados en Viña del Mar, pero Álvaro Inostroza Bidart se colocaba un suéter gris en su despacho en el Palacio Rioja. El antiguo edificio mantenía el calor en la mañana pero se volvía más fresco llegada la tarde, lo que era un alivio después de estar bajo el sol. 

Álvaro se sentó cómodamente detrás de su escritorio visiblemente emocionado. Se trataba de un caballero de 63 años que había nacido en Santiago pero que había vivido más de la mitad de su vida en Concón. El conconino había tenido una larga cantidad de oficios pero en su corazón él era un poeta. 

― Empecé a escribir desde muy chico ― nos cuenta. ― Más o menos a los 15 años yo tenía claridad de que esencialmente yo era poeta. De hecho por eso estudié periodismo, porque sabía que me iba a morir de hambre como poeta por lo tanto tenía que estudiar algo que me permitiera sobrevivir. No hacerme rico, pero tampoco morirme de hambre.

Su carrera dio inicio en el encuentro de sus pasiones:

― Lo otro que a mí siempre me ha gustado es el cine. Por eso entré en la Católica. Porque tenía un énfasis mucho más audiovisual que la Chile que era mucho más literaria. Entonces para complementar me metí a la Católica y de hecho me especialicé en estética y medio audiovisual. Mientras estudiaba también hice un taller de cine de un año con dos documentalistas muy importantes pero que ya fallecieron. Desde que estaba en la escuela de periodismo empecé a escribir sobre cine, así que ahí combinaba mis dos pasiones: la poesía y el cine.

En esos años salieron sus primeros trabajos.

― Yo publiqué también mis primeros poemas estando en la universidad en el año 79 en una antología que publicó la Editorial Nascimento. Esto porque en la Católica en el sector oriente había un taller de poesía que lo dirigía Alfonso Calderón y Roque Esteban Scarpa, ambos premios nacionales. Uno de ellos nos gestionó una antología a un grupo de los que estábamos en el taller. Han pasado 45 años desde la publicación de esos primeros poemas. 

» Mi primer libro lo publiqué en el año 85, que se van a cumplir 40 años el próximo año también.

Ahora el conconino está próximo a sacar su último libro “Canción del Viento”.

Desde entonces, ¿cuántos libros ha publicado?

― Este es el duodécimo. “Canción del Viento” es el duodécimo libro.

¿Quién lo inspiró a escribir poesía?

― Yo tuve mucha suerte de tener en la básica una muy buena profesora de castellano. Además estuve en un muy buen colegio público que tenía un método muy personalizado de buscar el talento a cada alumno, fuera el que fuera. Si era el deporte, si era la ciencia, si era el dibujo, la pintura, la música y, en mi caso, me detectaron que yo tenía talento para la escritura. Primero me hacían leer las composiciones delante del curso, luego en los actos del colegio. Y así me fuí creyendo el cuento.

» Después cuando estuve en la media tuve un profesor de castellano que fue fundamental, del cual incluso llegué hasta ser su ayudante. Él me motivó a seguir escribiendo. Me dijo que siguiera en esa ruta porque iba a llegar lejos. Para mí eso fue fundamental.

Hablando de Canción de Viento, este libro rescata poemas de Gabriela Mistral. ¿Qué lo llevó a inspirarse en ella?

― Es una historia bien bonita. Hay un pintor chileno que se llama Mario Murúa. A él le gusta mucho la Gabriela Mistral y siempre se inspira en ella para sus exposiciones. Expuso en el Palacio Vergara cuando yo todavía estaba trabajando allí. Montó una exposición sobre Poemas de Chile, que es el libro póstumo de la Gabriela. Me pidió un texto para el catálogo. Resulta que no salió un texto típico de catálogo sino un poema. Y bueno, a él le gustó mucho. Se publicó en el catálogo y, después al tiempo, me hizo un desafío. Me dijo: “mira, se va a cumplir un aniversario más de la publicación de los Sonetos de la Muerte de la Gabriela” – que se publicaron en 1914 por lo que tengo entendido y se publicaron en Los Ángeles, así que tenía relación con la región -. 

» Le dije,“mira, yo en general no escribo de esa manera, así como por encargo o en forma temática”. Pero releí los Sonetos y los releí varias veces más. Hubo una noche en la que estaba solo en Concón. Fue una noche mágica, inspiradora, porque me salieron doce textos. Justamente son doce los Sonetos de la Muerte. 

» Y el libro tiene dos textos más. Aquellos son ese poema que escribí para el catálogo y un texto introductorio también inspirado en el Poemas de Chile. Osea, hay dos poemas inspirados en Poemas de Chile y doce que están inspirados en los Sonetos. Y a Murúa le gustaron tanto estos textos que se volvió como loco pintando. De esos trabajos, catorce están en el libro.

De eso tenía curiosidad. Así que así fue el proceso de ilustración.

― Los textos ya estaban escritos cuando él se inspiró en ellos para hacer las pinturas. No le costó mucho. Como te digo, le gusta mucho la Gabriela a él.

Aparte de las ilustraciones y la inspiración de Gabriela Mistral, ¿qué diferencia a este libro de los anteriores?

― Lo que pasa es que el libro inmediatamente anterior que yo publiqué en 2020 se terminó con el estallido social. Ese libro estaba escrito como en un 80% hasta el estallido y no lo había podido terminar y dije “chuta esto es lo que hacía falta para terminar el libro”. Yo ví ahí como que había una posibilidad de un nuevo proceso colectivo en Chile que lamentablemente se frustró. 

» Entonces este libro es como volver a las raíces poéticas. Siempre me ha alimentado la poesía chilena y Gabriela está entre los primeros cinco grandes poetas chilenos. He leído mucho a los se conocen menos como Pablo Roca, Nicanor Parra, porque Neruda y Huidobro son muy conocidos. Y la Gabriela tiene esa imagen de poemas infantiles pero ella es una poeta tremenda. Además fue una gran educadora y una gran mujer. Afortunadamente hay un nuevo proceso de validación, de puesta en valor del trabajo de ella tanto como persona como educadora. También me quise sumar a eso.

En la introducción de Hernan Miranda Casanova, a usted lo destacó como uno de los pocos poetas periodistas (en contraposición de los poetas que hacen periodismo). En ese sentido, ¿de qué manera usted cree que el periodismo ha influenciado en su poesía? 

― Cuando nos conocimos yo ejercía el periodismo pero así el periodismo que él habla, de reporteo de todos los días para un medio, no fue un periodo tan largo. No más de 10 años de mi carrera profesional pero yo ya llevo 42 años de ejercicio profesional. 

» Pero sin dudas el lenguaje periodístico es muy distinto al lenguaje poético. Yo siempre he logrado hacer esa diferencia porque algo que tuve claro desde los 15 años fue que nunca sobreviviría de la poesía. Para mí, eso me da mucha libertad porque yo puedo escribir acerca de lo que quiera, como quiera, publicar cuando quiera, sin ningún apuro. Eso no me da para vivir. Y no estoy sometido ni a las leyes del mercado ni necesito al Estado para que me financie. Mi trabajo poético no es mi fuente de sobrevivencia. Eso creo que es bueno. En general, muchos de los creadores alegan que el Estado no los reconoce o no los apoya, pero tampoco se puede estar dependiendo del Estado. Tú no sabes quién va a llegar al gobierno, no sabes qué visión va a tener sobre la cultura y puede coincidir o no que apoye a los creadores. Tú no puedes estar dependiendo de nadie para tú trabajo creativo. De nadie. 

» En el caso de la escritura, publicar no es lo más importante. Lo más importante es estar siempre leyendo y ojalá siempre escribiendo. En el fondo, hay que habitar el mundo de una manera poética más que estar preocupado del efecto o de la periodicidad que tengan la publicación de tus libros.

Pasando a los poemas en sí, algo que destaca también la introducción es la gran presencia de la muerte, de este tono melancólico en los poemas, pero también va de la mano de una pasión amorosa. ¿Qué inspiraron esos versos?

― La base de la mayoría de los poemas – doce de los catorce – son los Sonetos de la Muerte de Gabriela, por lo tanto la presencia de la muerte corresponde a eso. Pero en el caso de ella, el dolor que sentía era por la pérdida de un ser querido. No es que estuviera enfrentada a su propia muerte, ¿entiende? También puede ocurrir, sentirse próximo a la muerte. Pero ella sentía la muerte como algo que estaba allí en su cotidianidad producto de la pérdida de un ser querido.

» Hace aproximadamente dos años, durante el proceso en el que releía los Sonetos de la Muerte, coincidió que recientemente había cumplido los 60 años. Para mí esa es una edad clave donde uno empieza a ver la muerte en el horizonte. Por lo tanto, es un periodo de reflexión, de presencia de la muerte. 

» Para mí la pasión amorosa también ha sido algo que ha estado absolutamente presente en mi vida. Que le da sentido a la existencia. Entonces, es interesante que se produzca ese choque entre la pasión amorosa y la muerte, porque finalmente la muerte es la separación de los seres que uno quiere. Y sentir eso y poderlo sentir anticipadamente es lo que genera estos textos con tanto esfuerzo.

Personalmente, cuando lo estaba leyendo lo interpreté como cuando se siente cercano a la muerte, uno trata de aprovechar al máximo las personas que ellas aman.

― Sí, claro. Ahí está muy presente no solo por mi mujer sino también por mi hija menor. Como te decía, la muerte tiene ese elemento tremendamente desgarrador de saber que uno se va a separar físicamente de esas personas que uno quiere tanto.

El Viernes 19 de abril a las 18:30 horas se realizará el lanzamiento del libro Canción del Viento, del poeta local Álvaro Inostroza Bidart, en la Sala Viña Del Mar, ubicada en calle Arlegui 683. En esta oportunidad contaremos con la presentación musical del maestro Antonio Rioseco y los comentarios literarios estarán a cargo del galardonado poeta nacional Juan Cameron. 

Por Lucas Chaparro Sepúlveda, 19 abril 2024.

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