150 años de ViñaArchivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar

[150 años de Viña] La “Belle Époque” en Viña del Mar: entendiendo el desarrollo de la ciudad balnearia

Foto: Viña del Mar : Chile – South America. [Santiago] : Sociedad Imprenta y Litografía Universo, [1930] 1 volumen. Fuente: Memoria Chilena

Escrito e investigado por Carla Concha Castro, estudiante de PUCV

Entender el periodo de la “Belle Époque” en Viña del Mar es conocer el desarrollo del carácter turístico que se realizó en la ciudad durante los siglos XIX y XX, pues consolidó a la Ciudad Jardín como un centro de cultura para la clase alta veraniega, visitado por comerciantes y políticos extranjeros. Desde el inicio hasta el final de su “Belle Époque”, Viña del Mar se transformó para ajustarse a la mayor demanda que requerían sus visitantes.

Desde sus inicios, aunque no necesariamente de manera intencional, Viña del Mar fue un lugar de retiro para las familias influenciales, conectadas por el ferrocarril con la ciudad. Debido a la llegada de estos grupos, los balnearios construidos fueron rápidamente seguidos por quintas. Esto representó el establecimiento de los cimientos para el desarrollo de Viña del Mar como ciudad veraniega. 

Esta “Belle Époque” fue un periodo de estabilidad política y económica para la alta sociedad chilena. Empezó con el fin de la Guerra Civil de 1891 y el inicio de la República Parlamentaria. La consolidación del gobierno fue seguida por una estabilidad económica: las exportaciones del salitre, ya bien establecidas, se convirtieron en la principal industria para el país. Esta paz y equilibrio impulsaron el desarrollo, la exploración y el disfrute cultural y social para la aristocracia. Con inspiraciones francesas (de la cual se atribuye el concepto original de “Belle Époque”), la sociedad chilena buscaba desarrollarse culturalmente, lo cual usualmente se tradujo en disfrutar de las modas extranjeras y sus influencias, especialmente a través de la migración.

Observando este periodo desde una perspectiva de vista externa, se puede entender cómo las características de Viña del Mar la convirtieron en el lugar ideal para esos tiempos. La ciudad se había desarrollado para el disfrute de la aristocracia, puesto que para entonces ya estaban establecidos lugares icónicos, como el Sporting Center, el Gran Hotel y el Teatro Municipal. Incluso antes de esta época, Viña del Mar era destino de más de mil personas durante el verano, aunque había una notable deploración en esos números una vez se transita al invierno. 

Por lo tanto, la “Belle Époque” trajo consigo la modificación de Viña del Mar, no solo en su expansión con un aumento de población y de centros de entretención, sino también en el mismo diseño de la ciudad y sus balnearios. Se reconocía la gran afluencia de personas, lo que propulsó el desarrollo urbano, cultural y social de Viña del Mar, convirtiéndola en la que se conoce actualmente. Esta consolidación chilena permitió que, a finales del siglo XIX, floreciera la costumbre de salir de vacaciones dentro del país. La llegada del vehículo y la construcción de caminos beneficiaron la industria del turismo, facilitando los viajes en Chile. Naturalmente, el atractivo de Viña del Mar sólo creció.

Entre los edificios construidos en la época, el Club de Viña del Mar destaca como un gran ejemplo de como la sociedad aristócrata que se estaba congregando dentro de la ciudad. Fue fundada en 1901, pensada como un club de caballeros que buscaban lugares en donde socializar. Terminaría atrayendo a hombres de gran influencia política, económica y social. 

Por otro lado, el terremoto de 1906 significó una pausa en el, hasta entonces, lineal desarrollo de la ciudad balnearia. Con alrededor de cien muertos en la ciudad y un mayor número de edificaciones derrumbadas o quemadas, Viña del Mar necesitó un periodo de reconstrucción para poder recuperarse de las pérdidas. A pesar de esto, no se detuvieron los avances: se construyeron nuevos caminos y un tranvía para conectar las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar ese mismo año, mientras que se construían cientas de nuevas casas en la ciudad a la vez que continuaba la recuperación de los inmuebles caídos.

En 1912 se creó la Sociedad Anónima Balneario de Viña del Mar, la cuál adquirió los terrenos de la Población Vergara en la costa, esperando transformar la ciudad con una expansión hacia el mar. La aspiración al desarrollo de la Ciudad Jardín continuó en 1924 con la apertura del ferrocarril y su estación que conectaba a Santiago, uno de los momentos que consolidó la importancia de Viña del Mar. Para 1928, un nuevo proyecto buscó modernizar y mejorar el turismo con ayuda del Ministerio de Interior, creando la Junta Pro-Balneario. Se les entregaron fondos para promover construcciones de otros edificios que terminarían siendo emblemáticos, como el Hotel O’Higgins, Cap Ducal y el Casino de Viña del Mar, además de apoyar el mejoramiento del Teatro Municipal, entre otros.

El final de la “Belle Époque” en 1929 fue abrupto: los efectos de la Gran Depresión de Estados Unidos se sintieron hasta Chile, el cual terminó siendo uno de los países más afectados. La crisis económica internacional causó la caída de los mercados, incluidas entre ellos las exportaciones de salitre y cobre, las que habían impulsado la estabilidad económica de la “Belle Époque” en primer lugar. Si bien el desarrollo de Viña del Mar no se detuvo completamente, sí se desaceleró. 

A pesar de esto, “Belle Époque” en Chile no solo destacó el carácter turístico de Viña del Mar, sino que impulsó su progreso como un centro social para la aristocracia chilena y una ciudad urbana. Se transformó según la demanda de nuevos centros sociales y turísticos, lugares que aún sobreviven hasta el día de hoy. Por lo mismo, es de gran importancia conocer la historia de Viña del Mar y su desarrollo en la “Belle Époque” ya que nos permite ser capaces de reconocer y comprender la ciudad en su presente.

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