Foto: Wikipedia contributors. Palacio Rioja, Viña del Mar. 16 July 2023, Wikimedia Commons.
Entre los misterios de Viña del Mar, una macabra leyenda rodea una de las construcciones más emblemáticas de nuestro balneario. El Palacio Rioja Ruiz es un impresionante edificio de corte neoclásico inspirado del estilo francés del siglo XVIII que sorprende hasta nuestros días por su equilibrada fachada, sus soberbios detalles ornamentales y lujosos interiores. Ubicada en Quillota 214 esquina 3 Norte, el solar donde se emplaza el edificio perteneció a los terrenos de la Quinta San Francisco, residencia de José Francisco Vergara y su esposa Mercedes Álvarez, fundadores de la ciudad, hasta su traslado a la Quinta Vergara. En el año 1907 fue comprado por Fernando Rioja Medel, quien le encargó al arquitecto francés Alfredo Azancot la construcción de su nueva residencia. En 1956 el palacio fue adquirido por la Municipalidad de Viña del Mar, que lo recuperó hasta convertirlo en 1971 en sede de la corporación hasta 1978. Después su uso fue destinado al museo de Arte Decorativo y al Conservatorio de Música, ubicado en el subterráneo, condiciones con la que obtuvo la calidad de Monumento Nacional.
Según cuenta la leyenda, Rioja había mandado a construir el palacio donde antes estaban las ruinas ocasionadas por el terremoto de 1906 como un desafío a la naturaleza y una reafirmación de su potencia en la vida social y en los negocios. Cuando estuvo construida, la obra era un reflejo de su ego, pero estaba incompleta. Requería de una esposa a la altura de tal magnificencia y la encontró en la joven hija de un aristócrata español. La cortejó y, tras un corto periodo de tiempo, contrajeron nupcias. Sin embargo, Rioja devolvió a su amada cuando descubrió que no era virgen. La familia de la dama se vió obligada a acogerla cuando esta confesó que su amante era el chofer familiar. Lleno de ira por su orgullo manchado, Rioja mandó a matar a ese hombre y lo enterró en los patios del lugar para que nadie sospechara de su desaparición.
Sin embargo, pronto se comenzaría a contar que este se aparecía en la casa como un espíritu. Pasaron los años y en el mismo palacio falleció Rioja, dejando la propiedad al cuidado de su familia quienes, por razones de diversa índole, no pudo frenar su deterioro. Se dice que los eventos paranormales se volvieron más cotidianos: sombras, ruidos y voces fantasmales se escuchaban por el edificio. Adentro, se decía que un piano sonaba sin que nadie lo tocara, mientras otra personas parecía avivar con las palmas al son de la música. Estas piezas musicales se atribuían al propio Fernando Rioja, quien volvía para deleitar a los mortales como lo hizo en vida. En ocasiones, algunos también dicen que se veía el espíritu de otro hombre ensangrentado pidiendo ayuda por los jardines del lugar, exigiendo que le devolvieran el amor que le fue arrebatado.
Aunque la realidad puede ser un poco decepcionante. Fernando Rioja, originario de Neila, cerca de Burgos, llegó a Chile a los 19 años por recomendación del comerciante Francisco del Río. Su habilidad empresarial lo llevó a independizarse rápidamente, estableciendo la sociedad «Fernando Rioja y Compañía». Posteriormente incursionó en la industria tabacalera, fundando la fábrica de cigarrillos La Corona, que se convirtió en la Compañía General de Tabacos y luego en la Compañía Chilena de Tabacos, una de las más importantes de América Latina. También expandió sus negocios a Tacna y Buenos Aires en el rubro tabacalero, mientras diversificaba su actividad en Chile hacia el sector minero, con participaciones destacadas en yacimientos de hierro, cobre y salitre. Esta trayectoria empresarial consolidó a Fernando Rioja como una figura prominente en el ámbito empresarial viñamarino. Según los registros, se casó con la ciudadana boliviana Sara Ruiz Fernández, hija del antiguo intendente de Cobija, en 1888. Con ella tuvo nueve hijos: Fernando, Arturo, Alberto, Guillermo, Sara, Blanca, Alfredo, Elena y Jorge. Esto fue 19 años antes de que Rioja adquiera el predio para construir su residencia en 1907.
Actualmente la gente puede visitar el Palacio Rioja de forma gratuita todos los días del año en calle Quillota 214 entre 3 y 4 Norte. Como museo presenta variadas muestras de arte y arquitectura, además de ofrecer un café en sus jardines. Aunque parece que lo sobrenatural ha abandonado el edificio, se dice que quienes la visitan de noche aún pueden escuchar el piano que suena sin que nadie lo toque.
